La Atención (y cómo utilizarla bien)

Si queremos mejorar nuestra productividad, además de gestionar el tiempo, tenemos que gestionar muy bien nuestro nivel de atención.

La atención es un recurso escaso y muy sensible a nuestro estado físico, mental y emocional. No solo importa tener tiempo: importa usarlo con la máxima atención.

Enemigos

Su primer gran enemigo son las interrupciones. Pero todavía empeora cuando aparece el cansancio. El cerebro ahorra energía y, cuando estamos cansados, la atención disminuye.

Por eso la primera estrategia es descansar adecuadamente.

Bloques

Otra estrategia es utilizar la atención en bloques, sin demasiados cambios de contexto. Trabajas un tiempo concreto y luego paras para recargarte.

Esto es la idea detrás de la técnica Pomodoro y de la ley de Parkinson. El problema de los bloques es que no puedes aumentarlos indefinidamente: lo que aumentas es el esfuerzo, no la atención.

Modo automático

Otra opción es usar el modo automático a través de las tareas rutina. Es lo más rápido y consume poca energía, pero solo sirve para tareas sencillas o muy entrenadas.

Hora de oro

Cada persona tiene una hora de máxima productividad. Es la hora de oro. Conocer tu mejor momento del día te permite repartir mejor el trabajo:

En resumen

  1. Descansar adecuadamente.
  2. Trabajar en bloques.
  3. Repartir la carga de trabajo.

Y para mejorar tu atención conviene encontrar:

  1. Tu cajita de tiempo.
  2. Tu ritmo.
  3. Tu mejor hora.
  4. Tu peor hora.
  5. Tu jornada.

La atención cambia con tu momento vital, pero con práctica puedes mejorar mucho.